: Una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión (II


06-25-2014, 01:27 AM
En la entrada anterior present dentro del contexto evolucionista algunas hipótesis y estudios que intentan explicar la aparición de la religión. En ellos la religión sería bien un fenómeno adaptativo (al atenuar o controlar el miedo a la muerte, el estrs ante situaciones inabordables o como elemento cohesionador del grupo) o bien un subproducto que ha parasitado a una adaptación previa (como sería el comportamiento acrítico de los niños ligado a la supervivencia). En todos estos casos el beneficio o perjuicio sería homogneo para todos los miembros de grupo o clan y por extensión de la especie.
Sin embargo existen otros estudios en donde se indica una posible función diferencial de la religión dependiente de gnero. Así partiendo del conocimiento que la mayoría de las religiones tienen un complejo código para regular el comportamiento sexual (regulación para nada igualitaria entre los dos sexos) y que todas las religiones se han desarrollado en culturas fuertemente machistas y patriarcales mostrando una preferencia casi obsesiva por controlar la sexualidad femenina, los autores del estudio propusieron la hipótesis de que una de las posibles funciones de la religión sería la de servir a los grupos dominantes (es decir a los varones) en una de sus más arraigadas necesidades genticas: asegurarse la certeza de la paternidad de la supuesta descendencia a la que están criando. En este estudio los autores, analizando mediante pruebas genticas de paternidad la filiación real de los supuestos hijos de los teóricos padres en una misma comunidad africana en la que se mezclaban diferentes religiones, llegaron a la conclusión que las religiones que más fuertemente controlaban la sexualidad femenina eran las creencias más eficientes a la hora de asegurar más certeramente la progenitura a los pater familia creyentes en dichos ritos. Es decir, la religión aportaría una ventaja evolutiva, aunque en este caso sólo para los varones de las sociedades patriarcales, y siempre a costa del sombrío precio de un frreo control sexual de las esposas que se convertirían así en una mera posesión del varón y cuya función primordial sería la de engendrar hijos legítimos de sus esposos.
Sin embargo, otra posible explicación al fenómeno religioso podría venir de la compartimentalización de las aptitudes de nuestro cerebro. Diferentes estudios han demostrado que el cerebro humano diferencia de forma muy clara experiencias físicas y psicológicas en base a presiones evolutivas muy diferentes. Según diversos autores, esta diferenciación sería debida a que las aptitudes de reconocimiento del mundo físico son comunes a todas las especies animales y por tanto habrían aparecido antes en la evolución que las psicológicas, propias de nuestro mucho más reciente linaje de primates sociales o incluso algunas de estas aptitudes psicológicas serían exclusivas de nuestra especie, habiendose incorporado en los últimos cientos de miles de años. Y ambos tipos de competencias se desarrollarían de forma independiente, pero adquirindose ambas a edades muy tempranas. Así bebes de muy pocos meses tienen habilidades matemáticas simples y entienden conceptos físicos como gravedad o solidez, puesto que se sorprenden cuando se les presentan sumas erróneas o comportamiento anormal de objetos en movimiento.
Desde el punto de vista psicológico, se sabe que los recin nacidos prefieren mirar rostros más que cualquier otra cosa y que los sonidos que más les gusta escuchar son las voces humanas, sintiendo especial predilección por las de sus madres. Identifican correctamente diferentes emociones (ira, felicidad, miedo) en las rostros y en los tonos de vocalización de los adultos que les rodean y responden adecuadamente a estas señales. Es más, los bebs de tan sólo 5 meses de edad diferencian claramente estos dos tipos de fenómenos de tal forma que, en experimentos en los que se les presentaron en movimiento objetos inanimados y humanos son capaces de entender que las cosas presentan restricciones basada en el movimiento continuo, pero que las personas no tienen porqu cumplir esas limitaciones. Hasta aquí todo parece muy claro, ya que estos y otros experimentos sugerirían que los bebs y los adultos por extensión, tenemos dos formas claramente separadas de conceptualización de la realidad: una para los objetos inanimados (más simples y predecibles según reglas físicas) y otra diferente para los seres humanos (más complejos e impredecibles).
¿Pero qu ocurre cuando la línea divisoria se hace más tenue?¿seguimos diferenciando claramente objetos de personas y manteniendo separados ambos conceptos? o por el contrario ¿se mezclan ambos sistemas de reconocimiento e interpretación de la realidad? Si a niños pequeños se les presentan por ejemplo un par de objetos, que se muevan inicialmente de forma que parezca que uno está persiguiendo a otro, rápidamente parecen entender y asumir sin problemas que lo que está ocurriendo es una situación de persecución y caza en donde hay un objetivo a capturar, por lo que esperan que el objeto cazador continúe la persecución por el camino más directo tras el objeto presa y se sorprenden cuando los objetos inanimados no siguen esta lógica asimilada de los seres vivos.
Como se puede observar, los niños hacen una inferencia psicológica (presa, cazador, intención) por otra parte totalmente lógica a la vista de nuestro pasado evolutivo (y muy adaptativa, ya que probablemente es mejor pasarse de largo al equivocarse suponiendo intenciones a las cosas, que ser muy restrictivos y confundir con objetos a seres que en realidad tiene intenciones, por ejemplo un nuevo tipo de depredador que se camufle bien con el entorno y que acabe de llegar a nuestro ecosistema) donde en realidad sólo hay azar (los objetos se movían al principio ordenadamente sólo por casualidad, hasta que dejan de hacerlo y continúan movindose cada uno por su lado). Y sorprendentemente esto no ocurre sólo con niños pequeños, sino que los adultos tendemos igualmente a transferir muy fácilmente intenciones al mundo inanimado tal y como demostraron hace ya casi 70 años los psicólogos Fritz Heider y Mary-Ann Simmel. En un experimento muy similar al anterior mostraron esta película a diversos adultos
Excepto una persona que describió los hechos en trminos geomtricos (el triángulo grande se mueve próximo al pequeño, etc) el resto de los participantes en el ensayo vieron un gran triángulo agresivo hostigando a un pequeño triángulo y a un círculo atemorizado, y a las pequeñas figuras aunando fuerzas para luchar contra el acosador. Es decir asignaron a los objetos inanimados una evidente percepción de intención y de emoción. Únicamente los humanos que padecen autismo (y que presentan serios problemas de aptitudes psicológicas) son incapaces de ver intenciones en objetos.


Todo ello parecería indicar que nuestro cerebro estaría evolutivamente preparado (quizás hasta ansioso) para identificar en nuestro entorno agentes causales dotados de personalidad, motivaciones e intenciones específicas y por tanto según esta hipótesis nuestra mente interpretaría la Naturaleza como un conjunto de entes. Este comportamiento simplificaría mucho el tipo de respuesta: si algo parece tener intenciones o motivaciones mejor será por si acaso que nos comportemos como si de verdad las tuviera, porque en un mundo rodeado de peligros, muchos de ellos nuevos o desconocidos sobre todo en los entornos (cada vez más alejados de nuestra primordial Tierra del Lado Este) que hemos ido colonizando de forma tan efectiva en nuestro largo devenir como especie, eso sería una poderosa herramienta de supervivencia frente a lo desconocido. Y de ahí, de presuponer (por adaptación evolutiva) que estamos rodeados de entidades intencionadas, hasta llegar al animismo (quizás nuestra primera gran superstición y la base de todas las demás religiones) de temer al dios del trueno o de realizar una ofrenda al dios de la lluvia habría (metafóricamente hablando) sólo un paso.


http://lacienciaysusdemonios.com/2013/05/09/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-ii (http://lacienciaysusdemonios.com/2013/05/09/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-ii/)